¿Es necesario controlar la asistencia en un modelo híbrido?

Nueva-normalidad

Por: Gerardo Medina Romero

Algunos ejecutivos experimentan cierta ansiedad al preguntarse: ¿Cómo me puedo asegurar de que la gente realmente trabaja cuando debe, en este nuevo modelo laboral híbrido?

Imagino lo que piensas y te puedo asegurar que esto es real. Sin afán de generalizar ni mucho menos, algunos ejecutivos prefieren implementar mecanismos de control del trabajo efectivo de sus empleados, debido a que en algún momento uno o más de ellos se aprovecharon del trabajo a distancia para flojear o incluso para trabajar en varias empresas o proyectos al mismo tiempo.

El punto que quisiera reflexionar contigo es si —por el número de casos en los que pudo haber sucedido esto— vale la pena que una empresa gaste grandes cantidades de dinero, esfuerzo y tiempo implementando mecanismos de control para asegurar que todos los empleados acuden a las oficinas o, alternativamente, trabajan desde sus casas el tiempo correcto. Además, existe un costo mucho mayor que también se debe calcular: el costo emocional del personal que siente que la empresa no confía en ellos, mismo que se verá reflejado en el nivel de compromiso de la gente con la empresa, en su nivel de lealtad y, finalmente, en la pérdida de talento que migra a otras empresas.


Me parece que cualquier ejecutivo debe entender que el mundo cambió y que el actual modelo de gestión debe centrarse en los resultados logrados y no en el horario del tiempo trabajado. Todos los trabajadores a los que la pandemia nos orilló a trabajar desde casa, tuvimos que adaptarnos a mezclar los aspectos personales y laborales e identificamos nuestras preferencias y habilidades reales. Algunos descubrimos que éramos más productivos en las mañanas y otros en las noches; nuestras jornadas se ampliaron porque se intercalaron actividades personales. Conocimos la importancia del descanso, por ejemplo.

Ante esta situación, las empresas tuvieron que confiar porque ya no pudieron controlar los horarios de los empleados, y la única manera de comprobar que las personas trabajaban era a través de los resultados. Las empresas siguieron funcionando y algunas hasta mejor que antes de la pandemia; fue imposible controlar los horarios de trabajo de las personas que trabajan desde casa, y la única manera de hacerlo fue al verificar que se lograban los resultados esperados.

Estoy convencido de que la gran mayoría de las personas son profesionales y que cuando tienen claras sus responsabilidades y lo que deben lograr, son capaces de autogestionarse para cumplir y entregar resultados positivos. Cada uno sabrá cuánto trabajo, cuándo y dónde para lograrlo.

En mi opinión, no me parece que por algunos cuantos casos de personas que rompan con este molde, la empresa deba implementar medidas y mecanismos de control y supervisión para asegurar la asistencia del personal.

Algo que he venido repitiendo últimamente con respecto a la manera de decidir cuándo trabajar en casa y cuándo en las oficinas es que, en mi opinión, esa decisión se debe basar en el tipo de interacciones que se tendrán durante la visita presencial del empleado a las oficinas, y no en la selección de determinado número de días.

Ya tuvimos la oportunidad de comprobar todos que bajo un estado de cuarentena el personal es capaz de asumir su responsabilidad y entregar los mismos y hasta mejores resultados que cuando trabajaba en una oficina, me parece que es momento de avanzar y no dar pasos para atrás.

Creo que los recursos que se pudieran destinar para implementar mayores controles al personal se podrían ahora usar para ofrecer más capacitación y entrenamiento que fortalezca sus competencias de autogestión y trabajo por resultados.

Estoy seguro que la nueva realidad es para evolucionar y dar pasos hacia adelante, romper viejos paradigmas e instaurar unos nuevos que nos permitan transitar hacia el futuro. Las empresas que sigan pensando que regresar a la normalidad es volver a las viejas prácticas basadas en paradigmas y creencias que sirvieron en el pasado, estarían regresando dos pasos hacia atrás y tendrían mucho más riesgo de perder a su talento más valioso.

No trates de controlar el horario o el lugar de trabajo. Sugiero que mejor te enfoques en ser claro en lo que esperas y en exigir el resultado. Confía en tu equipo para que ellos confíen en ti.


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